Encendiendo la mirada

Asistí a un taller literario para obligarme a producir textos y terminé por comprender su religiosidad. Me di cuenta e hice un tweet: el taller literario como acto de fe. Reunidas, las gentes, en círculo. Un culto poético para una esperanza.
Nos propusieron hacer un poema sobre una botella de agua -de plástico- que Carmen Camacho colocó en el centro del salón. Había que mirar primero y mirar diferente después. Cada quien tenía que contribuir con un verso y luego en nuestras casas veíamos qué carajo hacer con eso. Esto fue lo que yo hice:

I

Arrojamos temblor contenido
en un acuario sin nadie/
hay una claridad ciega en sus márgenes.

Esta transparencia de Proteo plastificado
ruge
en la sumisión incolora, inodora, insípida/
mañana sabremos profanarla
en las orillas de una protesta.

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Apuntes de clase

En mi cuaderno amarillo encontré una nota: las clases de poesía no pueden ser asépticas.

Este hombre habita un espacio esterilizado -o estéril- y corta un organismo que dormita. Nadie lo advierte, pero la bestia respira, tenue, casi aburrida; ha sido anestesiada antes de sentir el bisturí de saliva.

Desde la galería, quiero reír. A mi lado los hombres y mujeres que asisten al A-26 no se percatan del espectáculo, el cirujano tampoco. No sabe que lo estoy escuchando. Prosigue. Habla de geometrías invisibles y movimientos que ya nadie recorre. No sabe que dejé de escucharlo. Quiero reír desde la galería. El poema es un cuerpo jadeante, despierto, en el centro de una mesa metálica. Sus extremidades rechinan ácido láctico y se retuercen bajo el látex que las inspecciona según las terminaciones nerviosas del siglo: sonetos con estrambote, serventesios, redondillas, liras o silvas.

El organismo se salta un latido y parece reconocerme: sabe que lo estoy viendo. Quizás sepa que lo estoy sintiendo, también. Que me duelen los cuchillos en todo el paladar como a Vallejo. El poema del A-26 es un cuerpo enfermo, terminal: cayó de bruces sobre esta mesa a escasos metros de mí. La anestesia es un hilo blanco desde las comisuras, entre la carne, atravesando el frenillo. El poema jadea. Nuestro esfuerzo es inútil.

Una boca quiso dormir a la bestia, mas el poema siempre resiste.

La cruzada de los niños

 

“You know — we’ve had to imagine the war here, and we have imagined that it was being fought by aging men like ourselves. We had forgotten that wars were fought by babies. When I saw those freshly shaved faces, it was a shock. “‘My God, my God — ‘ I said to myself, ‘It’s the Children’s Crusade.”

Kurt Vonnegut

LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

vino la muerte y tenía un solo ojo
dentro la bala, afuera el cristal
una misma urgencia/

la imagen viva no le regresa al niño
hay más hijo en ella/más flores en el puño
y la boca hueca de la roca suena con el brote de las aguas

una madre no pudo deslizar/los párpados de su hijo
un gesto/
como el sueño que se aleja
______[apertura máxima de diafragma/distancia mínima de enfoque/collage digital]

dónde está el llanto caído

vino la muerte ya sin nosotros/
tenía dos ojos
entreabiertos.

 


 

Para Benja, con ansioso cariño, tras los acontecimientos del 19 de abril del 2017 en Caracas. 

«y los pedacitos de los compañeros/¿alguna vez
se juntarán?»

Juan Gelman, Nota XII.

 

BAJO TIERRA

a los hombres que se los traga el suelo
los observan los niños de mi país
solo ellos advierten sus muñecas rotas de patio
un niño quiere arar el polvo/que llueva/que se detengan
pero los hombres a los que se los traga el suelo
están ocupados masturbándose
en su sueño de fusil

a los hombres que se los traga el suelo
se les ordena el corte, el corte, el corte/
los obedientes quiebran los deditos del niño
_______________su pálpito de excremento/
vuelven de la muerte para la muerte

a los hombres que se los traga el suelo
se les acaba el suelo
el niño no sabe cuándo va a volver del médano de olivo.
es bien sabido que a los niños que se los traga el suelo
a veces/les permiten despedirse con un «dispárame de una vez».


sus amigos lo seguimos buscando

 


 

LA BASURA

pienso en los niños de mis calles
desde aquí donde no medra la nieve/
las lenguas empujan los dientes
____________(hacia arriba)
____________(siempre hacia arriba)

solo un edificio raja el cielo
contra él reposan limosnas de piedra/
_____________y yo pienso en los niños/
_____________de la calle San Andrés

la sed dilata úlceras en las bolsas negras
los niños entierran sus rostros en el plástico/
_____________con sus deditos entre la savia podrida
para bebérsela toda
restos de proyectil entre las muelas.